














Todas las imágenes corresponden a fotografías tomadas dentro de un radio inferior a 4 km desde nuestro hotel.
La Montaña
La sierra que se eleva sobre Quintana del Castillo, conocida antiguamente por el nombre de sierra de Jistredo, es una de las primeras barreras montañosas del sistema cantábrico-leonés, por lo que desde sus cimas, incluso desde los oteros próximos al pueblo, se divisa una panorámica espectacular de la meseta que se extiende a sus pies, poblada de extensas zonas boscosas de varios kilómetros antes de llegar hasta las faldas de esta línea, todavía de media montaña, con altitudes de 1.500 mts en toda la cuerda. Inmediatamente tras ella, mirando hacia el interior de la cordillera, se alzan ya cimas más altas, de 2.000 mts, hacia los valles de Omaña. Entre medias, los densos y umbríos bosques de la vertiente norte. Y más lejos, cerrando el paisaje, los grandes picos que hacen la frontera con Asturias, como Peña Ubiña.
El atractivo de nuestra sierra son las inmensas extensiones solitarias, de naturaleza intacta, donde el hombre apenas deja huella. Grandes landas de pradera y brezal que a medida que se asciende se van erizando de afloramientos rocosos.
Cuando cae la niebla desde el norte, el paisaje recuerda intensamente a los descritos en “Cumbres Borrascosas”, la inolvidable novela de Emilie Brönte, o bien a las misteriosas Quebradas de los Túmulos, de “El Señor de los Anillos”, en los límites de “La Comarca”.
Geológicamente es un enclave singular, ya que frente a los estratos de bloques de pizarra se oponen otros de puro cuarzo blanco, bastante excepcionales en la Península Ibérica, que afloran también en forma de aguzados dientes sobre el verde de las lomas y colinas. Al divisar estas cuarcitas desde lejos se confunden fácilmente con moles de piedra caliza, que es el tipo de roca normal en todo el sistema cantábrico, pero cuando se llega hasta ellas se puede comprobar que pisamos sobre una montaña constituida enteramente por cuarzo.
Algunas personas especialmente sensibles o perceptivas aseguran que se nota el efecto beneficioso sobre la salud o el estado psicosomático al caminar por esta zona, ya que le atribuyen al cuarzo cierta propiedad armonizadora o reestructuradora de las energías sutiles del cuerpo.
Ponemos a disposición de nuestros clientes mapas topográficos de la sierra y valles aledaños con indicación y explicaciones de los itinerarios a seguir, o la posibilidad de reservar rutas guiadas de trekking de carácter didáctico para conocer los enclaves más bonitos o interesantes, con explicaciones sobre la naturaleza circundante, rica en diversidad biológica (ver el apartado “Nuestras Actividades”).
También próximo a nuestra comarca, pero en otra dirección, a unos 10 km al suroeste de Astorga, nos encontramos con la mole inmensa del Teleno, que es la principal atalaya del sistema de los Montes de León (distinto del cantábrico), desde donde se domina igualmente un enorme territorio, y donde tiene uno de sus principales nacimientos el rio Esla. Su nombre, asignado desde época prerromana por los astures, proviene de una antigua divinidad indoeuropea: Telepnou o Telepnus, “El que sopla desde lejos”, asociado con las tormentas y los rayos. Su ascensión resulta interesante especialmente cuando se encuentra nevada su cara norte, por la solemne belleza de sus crestas heladas, durante buena parte del invierno. En este caso requiere también capacidad física y experiencia en la montaña, además de equipo apropiado.
La sierra que se eleva sobre Quintana del Castillo, conocida antiguamente por el nombre de sierra de Jistredo, es una de las primeras barreras montañosas del sistema cantábrico-leonés, por lo que desde sus cimas, incluso desde los oteros próximos al pueblo, se divisa una panorámica espectacular de la meseta que se extiende a sus pies, poblada de extensas zonas boscosas de varios kilómetros antes de llegar hasta las faldas de esta línea, todavía de media montaña, con altitudes de 1.500 mts en toda la cuerda. Inmediatamente tras ella, mirando hacia el interior de la cordillera, se alzan ya cimas más altas, de 2.000 mts, hacia los valles de Omaña. Entre medias, los densos y umbríos bosques de la vertiente norte. Y más lejos, cerrando el paisaje, los grandes picos que hacen la frontera con Asturias, como Peña Ubiña.
El atractivo de nuestra sierra son las inmensas extensiones solitarias, de naturaleza intacta, donde el hombre apenas deja huella. Grandes landas de pradera y brezal que a medida que se asciende se van erizando de afloramientos rocosos.
Cuando cae la niebla desde el norte, el paisaje recuerda intensamente a los descritos en “Cumbres Borrascosas”, la inolvidable novela de Emilie Brönte, o bien a las misteriosas Quebradas de los Túmulos, de “El Señor de los Anillos”, en los límites de “La Comarca”.
Geológicamente es un enclave singular, ya que frente a los estratos de bloques de pizarra se oponen otros de puro cuarzo blanco, bastante excepcionales en la Península Ibérica, que afloran también en forma de aguzados dientes sobre el verde de las lomas y colinas. Al divisar estas cuarcitas desde lejos se confunden fácilmente con moles de piedra caliza, que es el tipo de roca normal en todo el sistema cantábrico, pero cuando se llega hasta ellas se puede comprobar que pisamos sobre una montaña constituida enteramente por cuarzo.
Algunas personas especialmente sensibles o perceptivas aseguran que se nota el efecto beneficioso sobre la salud o el estado psicosomático al caminar por esta zona, ya que le atribuyen al cuarzo cierta propiedad armonizadora o reestructuradora de las energías sutiles del cuerpo.
Ponemos a disposición de nuestros clientes mapas topográficos de la sierra y valles aledaños con indicación y explicaciones de los itinerarios a seguir, o la posibilidad de reservar rutas guiadas de trekking de carácter didáctico para conocer los enclaves más bonitos o interesantes, con explicaciones sobre la naturaleza circundante, rica en diversidad biológica (ver el apartado “Nuestras Actividades”).
También próximo a nuestra comarca, pero en otra dirección, a unos 10 km al suroeste de Astorga, nos encontramos con la mole inmensa del Teleno, que es la principal atalaya del sistema de los Montes de León (distinto del cantábrico), desde donde se domina igualmente un enorme territorio, y donde tiene uno de sus principales nacimientos el rio Esla. Su nombre, asignado desde época prerromana por los astures, proviene de una antigua divinidad indoeuropea: Telepnou o Telepnus, “El que sopla desde lejos”, asociado con las tormentas y los rayos. Su ascensión resulta interesante especialmente cuando se encuentra nevada su cara norte, por la solemne belleza de sus crestas heladas, durante buena parte del invierno. En este caso requiere también capacidad física y experiencia en la montaña, además de equipo apropiado.















